”Al principio pensamos que teníamos que pagar nosotros mismos la pérdida de producción. Luego descubrimos que podríamos recibir subvenciones para ello. También aprendimos cómo recibir apoyo de un asesor laboral. Todo esto hizo que fuera mucho más fácil contratar a nuestros empleados con discapacidad.”
”Recibimos una compensación del 50% por la pérdida de productividad, que no sólo refleja el desempeño funcional del empleado, sino también el esfuerzo de adaptación realizado por la empresa, en términos de necesidades de supervisión.”